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La historia de Moussa (Moisés) (que la paz sea con él): La opresión del faraón


La historia de Moussa (que la paz sea con él) relatada a partir del Corán y la Sunnah

{Y recuerda en la Escritura a Moisés. Fue escogido. Fue enviado, profeta}. {Le llamamos desde la ladera derecha del monte e hicimos que se acercara en plan confidencial}. {Por una misericordia Nuestra, le regalamos como profeta a su hermano Aarón}. [19:51-53]. Allah, exaltado sea, lo ha mencionado en varias aleyas del Corán, y ha relatado su historia en varias ocasiones, tanto de forma extensa y detallada como de forma breve. Expondremos aquí su biografía desde el principio hasta el final, tomando como fuente el Corán y la Sunnah.

{Taseenmeem} {éstas son las aleyas de la Escritura clara.} {Te recitamos la historia de Moisés y de Faraón, conforme a la verdad, para gente que cree} {El Faraón se condujo altivamente en el país y dividió a sus habitantes en clanes. Debilitaba a un grupo de ellos, degollando a sus hijos varones y dejando con vida a sus mujeres. Era de los corruptores.} {Quisimos agraciar a los que habían sido humillados en el país y hacer de ellos jefes, hacer de ellos herederos,} {darles poderío en el país y servirnos de ellos para hacer que Faraón, Hamán y sus ejércitos experimentaran lo que ya recelaban.} [28:1-6]

Allah subhanahu menciona un resumen de la historia, y luego la detalla más extensamente. Así es como que le relata a Su Profeta (sws) la historia de Moisés y el Faraón con tal veracidad que quien la escucha es como si presenciara el acontecimiento con sus propios ojos. {El Faraón se condujo altivamente en el país y dividió a sus habitantes en clanes}. Es decir, fue tirano, arrogante, y opresor; se desvió y prefirió la vida mundana, negó la obediencia al Señor Altísimo. Dividió a su pueblo en grupos, clases y categorías, generando divisiones entre ellos.

{Debilitaba a un grupo de ellos,} se refiere que el Faraón oprimia al pueblo de los Hijos de Israel que fueron descendientes del profeta Ya‘qūb (Jacob), hijo de Ishaq (Isaac), hijo de Ibrāhīm (Abraham). En aquel entonces, eran la mejor gente sobre la faz de la Tierra, pero tuvieron como prueba a este rey injusto, tirano, incrédulo y depravado, los esclavizó y los obligó a trabajar en los oficios y tareas más viles y humillantes.

Además de eso, {degollaba a sus hijos varones y dejaba con vida a sus mujeres. En verdad, él era de los corruptores.}. Y lo que lo impulsó a cometer este acto tan atroz fue que los Hijos de Israel solían transmitirse entre ellos lo que narraban de su antepasado Ibrahim (Abraham), la paz sea con él, que de su descendencia nacería un niño por quien caería el reino de Egipto. Y Allah sabe más y mejor, dicen los sabios que fue debido a lo que ocurrió con Sara, la esposa de Ibrahim, cuando el rey de Egipto intentó hacerle el mal, pero Allah la protegió y no pudo tocarla.


La profecía (la buena nueva) era bien conocida entre los Hijos de Israel, y los coptos (egipcios) hablaban de ella entre ellos, hasta que llegó a oídos del Faraón. Entonces, algunos de sus príncipes y nobles se la mencionaron mientras conversaban con él por la noche, por lo que ordenó matar a los hijos varones de los hijos de Israel, por temor a que naciera ese niño (que acabaría con su reino). Pero de nada sirve la precaución frente a lo que está decretado.

Se transmite de algunos compañeros del Profeta (sws), dijeron que el Faraón vio en un sueño como si un fuego viniera desde la dirección de Bayt al-Maqdis (Jerusalén), y consumiera las casas de Egipto y a todos los coptos, pero no dañara a los Hijos de Israel. Cuando se despertó, quedó profundamente perturbado por ello, así que reunió a los adivinos y hechiceros, y les preguntó acerca del sueño. Ellos le dijeron: "Un niño nacerá de entre ellos (los Hijos de Israel) y será la causa de la ruina del pueblo de Egipto." Por eso ordenó matar a los niños varones y dejar con vida a las mujeres.

Por ello, Allah subhanahu dijo: {Y queremos favorecer a los que fueron oprimidos en la tierra}, (refiriéndose a los Hijos de Israel). {Y hacer de ellos líderes, y hacer que sean los herederos}, es decir, aquellos a quienes les sería entregado el reino de Egipto y sus tierras.

{darles poderío en el país y haremos de ellos que Faraón, Hamán y sus ejércitos experimentaran lo que ya temían}. Es decir, convertiremos al débil en fuerte, al oprimido en liberado, y al humillado en honorable. Y todo esto ocurrió con los Hijos de Israel. Tal como Allah subhanahu dice: {Y dimos en herencia al pueblo que había sido humillado en las tierras orientales y las occidentales, que Nosotros hemos bendecido. Y se cumplió la bella promesa de tu Señor a los Hijos de Israel, por haber tenido paciencia. Y destruimos lo que Faraón y su pueblo habían hecho y lo que habían construido.} [7:137]

{Les expulsamos de sus jardines y fuentes} {de sus tesoros y ostentosas residencias} {Así fue, y se lo dimos en herencia a los Hijos de Israel.} [26:57-59]

El Faraón tomó todas las precauciones posibles para evitar la aparición de Moisés, hasta el punto de que puso a hombres y comadronas a recorrer a las mujeres embarazadas, supervisando el momento aproximado de su parto, y no nacía ningún varón sin que esos verdugos lo degollaran en el acto. {Cuando [Moisés] les trajo la verdad de parte Nuestra, dijeron: “¡Matad a los hijos de quienes han creído en él, y dejad con vida a sus mujeres!”}. Y por eso los Hijos de Israel dijeron más tarde a Moisés: {Fuimos maltratados antes de que vinieras a nosotros y después de que llegaste}.


El faraón ordenó matar a los niños varones en un principio por temor a la existencia de Moisés. Pero el destino estaba escrito y dice: "¡Oh tú, rey tirano, engañado por la multitud de tus soldados, la extensión de tu poder y fuerza. El Altísimo, aquel cuya voluntad no puede ser resistida ni contrariada, ha decretado que ese niño del que temes su existencia y por cuya causa has matado incontables almas, no será criado sino en tu propia casa, sobre tu lecho, alimentado con tu comida y tu bebida, bajo tu techo. Tú serás quien lo adopte, lo críe y le ofrezca todo tipo de cuidados, sin llegar a comprender el secreto de su destino. Entonces, tu perdición en esta vida y en la otra será a causa suya, por haber contrariado lo que él te trajo de la verdad evidente, y por haber desmentido lo que le fue revelado. Para que sepas tú, y todo el resto de la creación, que el Señor de los cielos y la tierra es quien hace lo que quiere, que Él es el Todopoderoso, el poseedor de una fuerza inmensa, del poder, la fuerza y la voluntad que no pueden ser rechazados.

Varios exégetas han mencionado que los coptos se quejaron ante el Faraón por la escasez de los hijos de Israel, debido a la matanza de sus varones, y temieron que los mayores desaparecieran junto con los pequeños asesinados, de modo que ellos (los coptos) terminaran encargándose de los trabajos que solían hacer los hijos de Israel. Entonces, el Faraón ordenó que los hijos varones fueran matados un año y dejados con vida al siguiente.

Se ha mencionado que Aarón (la paz sea con él) nació en el año en que se perdonaba la vida a los hijos varones, mientras que Moisés (la paz sea con él) nació en el año en que eran asesinados. Su madre se angustió mucho por ello y tomó precauciones desde el inicio del embarazo, sin que se le notaran señales visibles de estar embarazada. Cuando dio a luz, fue inspirada a fabricar un cofrecito o una arqueta (tabut) para él, lo ató con una cuerda, y como su casa estaba junto al Nilo, lo amamantaba y, si temía que alguien viniera, lo colocaba en ese cofrecito y lo dejaba flotar en el río, sujetando el extremo de la cuerda. Cuando el peligro pasaba, tiraba de la cuerda y lo recuperaba.

{Inspiramos a la madre de Moisés: «Dale de mamar y, en caso de peligro, ponlo en el río! ¡No temas por él, no estés triste! Te lo devolveremos y haremos de él un enviado». Lo recogió la familia de Faraón, para terminar siendo para ellos enemigo y causa de tristeza. Faraón, Hamán y sus ejércitos eran pecadores. La mujer de Faraón dijo: «Mi alegría y la tuya. ¡No le mates! Quizá nos sea útil o le adoptemos como hijo»...} [28:7-9]

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